Los pies son una de las partes más sensibles del cuerpo y en Semana Santa sufren de manera especial. Las largas caminatas que nazarenos, costaleros, portadores, mantillas, personas que practican algún acto de penitencia (y van descalzos durante alguna procesión), o simplemente, la espera del paso durante varias horas de pie hacen que nuestros pies puedan sufrir posibles problemas de salud. Por eso, es importante tener en cuenta una serie de consejos prácticos para poder evitarlos.